En 1491 se casó con Franciso Ramírez de Madrid, un capitán general que, por sus éxitos militares, recibió el apodo de "El Artillero". Murió en 1501 en la Batalla de Lanjarón, durante la toma de Granada, sin que se sepa a ciencia cierta dónde fue enterrado.
Ambos fundaron en 1499 el desaparecido Convento y Hospital de la Concepción de Nuestra Señora (más tarde, Concepción Francisca), si bien su puesta en marcha corrió a cargo de Beatriz Galindo, tras el prematuro fallecimiento de su marido. De ahí que todo el mundo lo conociera como el Hospital de La Latina.

El Hospital de La Latina en 1900 (Archivo Regional CAM).

El Hospital de La Latina en 1900 (Archivo Regional CAM).
Este viejo edificio, que se encontraba en la Calle de Toledo, albergó diferentes conjuntos escultóricos, representativos de varios estilos, que van desde el gótico tardío, presente en las tallas que decoraban la portada principal y la escalera interior, hasta el plateresco más genuino, con el que fueron concebidos los sepulcros de los dos fundadores.
Además, hay que añadir otros dos cenotafios renacentistas, que estaban en el Convento de la Concepción Jerónima, la otra gran fundación llevada a cabo por Beatriz Galindo. Este monasterio fue construido en 1509 y derribado en 1890. Sobre su solar se extienden hoy en día las calles del Duque de Rivas y de la Concepción Jerónima.

Claustro del Convento de la Concepción Jerónima.

Claustro del Convento de la Concepción Jerónima.
Aunque parece claro que "La Latina" siempre mantuvo la esperanza de localizar el cuerpo de su esposo para recibir sepultura juntos, se desconoce qué razones le llevaron a encargar cuatro bultos sepulcrales, en lugar de dos, como hubiese sido lo lógico.
Los cenotafios fueron contratados en 1531 al maestro entallador-cantero Hernán Pérez de Alviz, del que hemos hablado en anteriores entregas de esta serie.
A pesar de no haber sido realizados por un escultor profesional, presentan una calidad artística ciertamente notable, muy superior a la de los sepulcros de Alonso Gutiérrez y María de Pisa, que, como vimos en su momento, fueron hechos por Pedro de Goitia, otro entallador-cantero de la época.

Sepulcro de Francisco Ramírez. Museo de los San Isidro (Madrid).
A pesar de no haber sido realizados por un escultor profesional, presentan una calidad artística ciertamente notable, muy superior a la de los sepulcros de Alonso Gutiérrez y María de Pisa, que, como vimos en su momento, fueron hechos por Pedro de Goitia, otro entallador-cantero de la época.

Sepulcro de Francisco Ramírez. Museo de los San Isidro (Madrid).
Fabricados en alabastro de Cogolludo (Guadalajara), fueron concebidos para quedar encajados dentro de un muro, lo que explica que solamente esté labrada una de las caras. El frontal decorado se divide en tres secciones, separadas por columnas talladas, en cada una de las cuales hay relieves de figuras humanas y antropomórficas, escudos heráldicos y motivos vegetales.

Detalle del sepulcro de Francisco Ramírez. Museo de San Isidro (Madrid).
Sobre las urnas descansan las respectivas estatuas yacentes. Beatriz Galindo está vestida con un manto y tiene las manos unidas, en actitud orante. Francisco Ramírez lleva armadura, con la espada a su costado, y sujeta un libro con las manos.
Las dos parejas de sepulcros son prácticamente idénticas, aunque con alguna que otra diferencia, como la presencia de un pequeño rostro esculpido en el sepulcro femenino del Convento de la Concepción Jerónima, que podría corresponderse con el retrato de Beatriz Galindo.

Sepulcro de Beatriz Galindo. Museo de San Isidro (Madrid).

Sepulcro de Beatriz Galindo. Museo de San Isidro (Madrid).
En 1534, cuatro años después de haber encargado los cenotafios, "La Latina" hizo testamento. En él pidió ser enterrada en el coro de la iglesia de la Concepción Jerónima, fuera del sepulcro que ella misma se había hecho labrar y que, a esas alturas de su vida, en plena fase de recogimiento y humildad, consideraba excesivo.
Cuando el monasterio fue demolido en 1890, los restos mortales de Beatriz Galindo aparecieron debajo del altar mayor, en un sitio diferente al que figuraba en su última voluntad, seguramente porque alguna monja entendió que "La Latina" merecía un lugar más digno que el coro.
Los sepulcros sobrevivieron a la piqueta y se llevaron a la Calle de Velázquez, esquina con José Ortega y Gasset, donde fue levantado un segundo convento, que también ha desaparecido. Ahora se encuentran en unas nuevas instalaciones conventuales, situadas en El Goloso, una colonia militar próxima a Tres Cantos.

Los sepulcros del Hospital de La Latina en 1949, en los almacenes municipales. Fotografía: Santos Yubero (Archivo Regional CAM).

Los sepulcros del Hospital de La Latina en 1949, en los almacenes municipales. Fotografía: Santos Yubero (Archivo Regional CAM).
Con respecto a los otros dos cenotafios, los del Convento y Hospital de La Latina, su periplo también ha sido muy complicado. Tras ser derribado este edificio en 1903, se trasladaron a los depósitos municipales. Aquí permanecieron hasta 1959, cuando fueron instalados en la Casa de Álvaro Luján, en la Plaza de la Villa, por aquel entonces sede de la Hemeroteca Municipal.

Sepulcro de Beatriz Galindo, en la Casa de Álvaro Luján (Madrid).

Sepulcro de Beatriz Galindo, en la Casa de Álvaro Luján (Madrid).
En 1992 fueron cedidos al Museo Municipal (hoy Museo de Historia), en la Calle de Fuencarral, y en el año 2012 al Museo de San Isidro, en la Plaza de San Andrés, su última y definitiva ubicación, tal y como nos anticipó Mercedes en nuestro admirado blog Arte en Madrid.
No queremos despedir este capítulo sobre el mecenazgo de Beatriz Galindo, sin aludir a la casa donde vivió. Estaba al lado del Convento de la Concepción Jerónima y constaba de dos edificios a diferente altura con sendos patios interiores, muy probablemente con galerías renacentistas. Mesonero Romanos la describió como un claro ejemplo de palacio-fortaleza del Renacimiento español.
Su fachada principal era de estilo plateresco, con adornos escultóricos y escudos de armas, salidos de las manos de maestros entalladores-canteros establecidos en Madrid.

Los dos sepulcros del Hospital de La Latina, en el Museo de San Isidro (Madrid).
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La serie "Escultura madrileña del primer Renacimiento" se completa con estos dos artículos:
- Las 'capillas de los obispos'
- El mecenazgo del Tesorero

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Bibliografía
Beatriz Galindo, La Latina, maestra de reinas, de Almudena de Arteaga. Algaba Ediciones, Madrid, 2007.
La mujer que da nombre a un distrito, de José María Sánchez Molledo. Temporae Madrid Histórico, Madrid, 2012.
Orígenes, un viaje al pasado de Madrid. Museo de San Isidro, Ayuntamiento de Madrid, Madrid, 2012.









