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lunes, 13 de octubre de 2014

La presa romana del Paredón

La Presa del Paredón está enclavada dentro del término de Villar del Olmo, un municipio situado en la parte suroriental de la región, en la fértil comarca de Las Vegas. Fue levantada sobre el cauce del Arroyo de la Vega, a unos trescientos metros de su desembocadura en el Arroyo del Val, tributario del Río Tajuña.
















Se trata de una de las construcciones más antiguas que tenemos en la Comunidad de Madrid. Su fundación romana parece fuera de toda duda, a pesar de las atribuciones islámicas de los vecinos de la zona o de las vinculaciones que hacen algunos autores con el cercano Nuevo Baztán, un complejo agrícola-industrial de principios del siglo XVIII.

El origen de esta pequeña presa hay que buscarlo en las villae rusticae que proliferaron en el área de influencia de Complutum, la antigua Alcalá de Henares, principalmente a partir del siglo III. Eran explotaciones agrícolas que, al mismo tiempo, cumplían una función de recreo y esparcimiento para sus propietarios.

















Fue edificada para proveer de agua a los cultivos, aunque también es posible que haya tenido otros usos a lo largo de la historia. En las Relaciones topográficas de Felipe II, del año 1580, se habla de la existencia “en este arroyo de un molino harinero de cubo”, que muy bien pudiera haber estado ubicado en la infraestructura hidráulica que ahora nos ocupa.



La Presa del Paredón se halla dentro de una hondonada, donde, además de las aguas del Arroyo de la Vega, recoge las del Barranco de Valdezarza. Debió tener unos sesenta metros de largo, de los cuales se mantienen en pie aproximadamente cincuenta, con una importante rotura en el tramo atravesado por el cauce actual (es probable que éste se haya desplazado). En su punto central mide 3,20 metros de alto.


Dibujo de Luis Antonio Alejo Moratilla.

Su fábrica es de mampostería, con paramento seco de sillería, y consta de tres contrafuertes, los dos laterales con una anchura de unos tres metros y el del medio más o menos el doble. En este último se abre un canal de desagüe, que seguramente alimentaba una acequia.

A pesar de su enorme valor, su estado de conservación es muy delicado. No solo hay partes derruidas, sino que la estructura se encuentra aterrada, invadida por la maleza en todos sus lados.

lunes, 21 de julio de 2014

Inquietudes en torno a la Fuente de Cibeles

Nos dirigimos a la Fuente de Cibeles, uno de los grandes símbolos de Madrid, para comprobar in situ las últimas intervenciones realizadas sobre el monumento y que afectan a su iluminación, a sus surtidores y a su perímetro.

Nueva iluminación

A finales del pasado año el Ayuntamiento de Madrid sustituyó las viejas lámparas de la fuente por modernos emisores de tecnología Led, en aras de una mayor eficiencia energética. Una medida que, según lo anunciado por el consistorio, está permitiendo ahorrar más de un 81% en electricidad, pero que también ha venido acompañada de una notable merma de la calidad lumínica.

Los tonos dorados de antes han sido reemplazados por una densa luz blanca, bastante fría, bajo la cual el monumento queda como emplastado y difuso, sin posibilidad alguna de distinguir los matices de la piedra esculpida.



Esta falta de nitidez también se percibe cuando, con motivo de alguna celebración, se ha optado por otro tipo de colores. Así ocurrió, por ejemplo, el 17 de marzo, cuando el monumento se vistió de verde para conmemorar la festividad de San Patricio, patrón de Irlanda.

Surtidores

También ha habido cambios en los surtidores. Han sido apagados dos de ellos, concretamente el delantero, que arroja agua por encima de los leones, y el trasero, que emerge desde un cántaro sujetado por dos amorcillos. Es decir, en el momento actual solo se encienden los surtidores laterales, ubicados en el pilón.

















Desconocemos los motivos que han llevado a tomar esta decisión, ya que, a diferencia de la anterior, no ha sido hecha pública, ni mucho menos explicada. Tal vez haya sido adoptada para evitar la erosión que provoca el agua o por algún tipo de recorte presupuestario.

Aunque podemos entender las razones, nos da mucha pena la desaparición de estos dos chorros. Ahora la Cibeles parece menos fuente, no tanto porque se haya reducido el número de surtidores, sino porque han sido eliminados precisamente los que brotaban de la misma escultura, los que hacían que el concepto de fuente cobrase pleno sentido.

No debe olvidarse que el chorro delantero es una parte inherente del proyecto de Ventura Rodríguez (1717-1785), a quien debemos la mayoría de las fuentes del Salón del Prado. El arquitecto lo incluyó en su diseño de 1780, con arranque en un mascarón situado sobre la delantera del carro, tal y como se aprecia más abajo.


Diseño de la Fuente de Cibeles. Ventura Rodríguez (1780).

En la imagen adjunta también puede distinguirse un grupo escultórico exento al borde del pilón, que Rodríguez dibuja con un trazo poco definido, a modo de apunte. Se trata de un amorcillo montado sobre un cántaro, que, sin duda, sirvió de referencia para el remate trasero que se le pondría a la fuente en 1895 y que también ha sido apagado.

Perímetro

Y terminamos con las diez banderas nacionales que ondean alrededor del grupo escultórico. Fueron izadas en el verano de 2012, a raíz del triunfo de la selección española en la última Eurocopa, y ahí siguen todavía, merced a una disposición del ayuntamiento, que quiere que sea algo permanente.

No es la primera vez que el perímetro de la Cibeles se adorna con banderas. Pero hasta ahora eran instalaciones temporales, dirigidas a agasajar a los altos mandatarios que visitaban nuestro país o como elemento ornamental de eventos y desfiles.

La medida no nos parece acertada, por cuanto supone un obstáculo, que rompe la panorámica tanto de la fuente como de la plaza, al tiempo que le confiere un aire festivo, de continua celebración, que resulta contraproducente para cuando, de verdad, hay algo que celebrar.

















Siempre hemos creído que la integridad visual del patrimonio artístico es tan importante como su estado de conservación. Lamentablemente en Madrid estamos muy acostumbrados a colocar delante de los monumentos todo tipo de cachivaches, ya sean señales de tráfico, carteles informativos, árboles de gran porte, verjas o, como en este caso, mástiles con banderas.

Tampoco entendemos su finalidad, ya que la Cibeles carece de un función institucional, a diferencia de otros monumentos que sirven de sede a organismos, en los que la presencia de banderas está más que justificada.

jueves, 21 de noviembre de 2013

El Pasaje del Comercio, desmantelado

Parece que en Madrid no podemos tener dos buenas noticias seguidas. Después de alegrarnos con la sentencia que anulaba el polémico proyecto del minivaticano, volvemos a indignarnos al comprobar que la decoración decimonónica del Pasaje del Comercio (o de Murga) está siendo destruida.

Aunque muy modificado con el paso del tiempo, este establecimiento es un relevante exponente de los pasajes comerciales que florecieron en Madrid en el segundo tercio del siglo XIX y el único superviviente junto con el Pasaje Matheu. Está ubicado entre las calles de Montera y Tres Cruces.

Debido a sus valores históricos y artísticos, el inmueble se encuentra protegido de forma integral. Esto significa que no es posible intervenir sobre ninguno de sus elementos arquitectónicos y ornamentales, al margen de las necesarias labores de mantenimiento y de restauración.


Fotografía de MyCP, captada del 16 de noviembre de 2013.

Sin embargo, las intervenciones que se están llevando a cabo han ido mucho más allá y prácticamente ya no queda rastro de la decoración primitiva, como ha puesto de manifiesto la asociación Madrid, Ciudadanía y Patrimonio.

Al parecer, estos trabajos fueron autorizados por el ayuntamiento el pasado mes de agosto, aunque como obras de conservación.

Según pudimos comprobar en una entrada anterior, el Pasaje del Comercio mantenía buena parte de sus ornamentos originales, tales como pilastras, capiteles, cenefas, molduras, medallones, arquerías ciegas, rejerías... que, una vez más, han sido víctimas de la piqueta.


Detalles decorativos del pasaje, en el año 2010.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Dieciocho edificios y enclaves amenazados

El pasado sábado 16 de noviembre se celebró el Día del Patrimonio Mundial. Con tal motivo, la asociación Madrid Ciudadanía y Patrimonio (MCyP) organizó un recorrido guiado por dieciocho edificios y enclaves madrileños, que, pese a su indudable interés histórico, artístico y cultural, se encuentran en peligro.

1.- Frontón Beti‐Jai. Construido a finales del siglo XIX, se trata de uno de los edificios de espectáculos deportivos profesionales más antiguos del mundo. Aunque fue declarado Bien de Interés Cultural en 2011, su estado de conservación es muy delicado, sin que la administración tome cartas en el asunto.



2.- Palacio de Ustáriz. Este palacio del siglo XVIII fue objeto de una discutida remodelación, dirigida a su conversión en hotel, que quedó súbitamente interrumpida. Durante las obras se realizó un polémico recrecido, que supuso el añadido de una nueva cubierta, al tiempo que fueron destruidas las caballerizas.

3.- Jardines de Pedro Ribera. Se encuentran amenazados por el nuevo Mercado de Barceló, actualmente asentado sobre unas instalaciones provisionales, que el ayuntamiento quiere que sean permanentes.

4.- Museo de Historia. Este museo lleva cerrado desde 2005, cuando se procedió a su reforma, sin que nada se sepa sobre su reapertura. Delante del edificio que le sirve de sede, el Antiguo Hospicio, ha sido colocada una verja, que no solo rompe la panorámica de la fachada, sino que quiebra innecesariamente la continuidad de la lonja.



5.- Corredera Baja de San Pablo, 20. El palacio situado en esta dirección fue adquirido en 1991 por el ayuntamiento, que tenía la intención de proteger sus valores histórico-artísticos. En lugar de ello, el edificio ha ido deteriorándose cada vez más, hasta el punto de cuestionarse su integridad.

6.- Edificio Carrión o Capitol. Sobre su fachada serán instaladas próximamente unas pantallas LED que proyectarán películas publicitarias. La silueta de este edificio, uno de los más importantes de la arquitectura española del siglo XX, quedará así alterada. Sorprendentemente, este inmueble no ha recibido todavía la declaración de Bien de Interés Cultural.

7.- Plaza del Callao. Las pantallas LED serán una realidad no solo en el Capitol, sino también en otros edificios de la plaza, como la FNAC y El Corte Inglés, que se sumarán a las ya existentes en el Cine Callao.

8.- Palacio de la Música. La recuperación de este espacio como sala de conciertos se ha visto repentinamente truncada como consecuencia de la crisis de Caja Madrid, su propietaria. Según se ha publicado en la prensa, será reformado para alojar una tienda de moda.

9.- Operación Canalejas. Las antiguas sedes bancarias de Canalejas, Sevilla y Alcalá han visto cómo la Comunidad de Madrid rebajaba su nivel de protección a únicamente la fachada y la primera crujía. Siete edificios histórico-artísticos serán vaciados y convertidos en uno solo, mediante la construcción de una estructura que emergerá desde los interiores. Las fachadas se mantendrán envolviendo el nuevo edificio, que, para más inri, tendrá un recrecido de al menos tres plantas.

10.- Puerta del Sol. Pese a que fue remodelada hace apenas cuatro años, la plaza volverá a ser intervenida en breve. La posibilidad de que se instale un quiosco de restauración, como ha anunciado el ayuntamiento, aviva la controversia sobre el destino que han tenido nuestras plazas, ocupadas por chiringuitos comerciales y mercadillos de quita y pon.

11.- Teatro de la Comedia. La lentitud con la que se están llevando a cabo los trabajos de restauración levanta las sospechas sobre si podrán ser concluidos.



12.- Museo Ambasz. El ayuntamiento cederá un edificio público en el Paseo del Prado al arquitecto argentino Emilio Ambasz, para, una vez derribado, levantar otro edificio, que albergará un museo sobre arquitectura. Su diseño ha suscitado serias dudas sobre su encaje en esta emblemática vía.

13.- Teatro Calderón. Debido al riesgo de desprendimientos, se han ido retirando numerosos elementos arquitectónicos y ornamentales de las fachadas (estatuas, balaustradas...). La cúpula ha sido una de las partes más afectadas por este proceso.

14.- Sede de 'El Imparcial'. A pesar de que este inmueble está catalogado con nivel 1 de protección, en grado integral, existe una solicitud para erigir un edificio de cuatro plantas en los antiguos talleres del periódico.



15.- Casa de la Duquesa de Sueca. El ayuntamiento expropió este palacio en 1998 para salvarlo de la ruina y convertirlo en un espacio de uso cultural y social. Quince años después, el propio consistorio ha iniciado un expediente de ruina que conllevará la destrucción de varias partes del edificio. La Justicia ha tomado cartas en el asunto y ha paralizado el derribo.

16.- Mercado de la Cebada. El ayuntamiento contempla la sustitución de este viejo mercado por un moderno centro comercial. Con independencia de sus valores arquitectónicos, el debate que se abre es la conveniencia de que el gobierno municipal ceda suelo público a los intereses privados, máxime considerando la carencia de equipamiento que existe en la almendra central de la ciudad.

17.- La cornisa madrileña. Poco después de organizarse el recorrido guiado que estamos describiendo, se hizo pública la sentencia del Tribunal Supremo por la que quedaba anulado el proyecto conocido como minivaticano. El Arzobispado de Madrid pretendía construir en la trasera del Seminario Conciliar y de San Francisco el Grande un complejo de más de 20.000 metros cuadrados, que habría puesto en peligro la panorámica que mejor identifica a Madrid, además de numerosos restos arqueológicos (entre ellos, el tramo más largo que se conserva de la Real Cerca de Felipe IV).

18- Puerta del Río y Casa de Campo. La Puerta del Río fue sustancialmente modificada durante las obras de Madrid Río, hasta hacerla irreconocible. En sus inmediaciones, el Palacio de los Vargas continúa abandonado, sin que se haya podido realizar su anunciada recuperación. Recordamos que ésta contemplaba la restauración del Jardín del Reservado y de las grutas renacentistas del reinado de Felipe II.



Fotografías

Todas las fotografías son gentileza de Madrid, Ciudadanía y Patrimonio:
- Frontón Beti-Jai. Tomada de la revista El Pelotari (año 1894).
- Museo de Historia. Realizada por Jesús Rodríguez.
- Teatro de la Comedia. Tomada de la web de Talleres de Arte Granda.
- Sede de 'El Imparcial'. Tomada de la revista Mundo gráfico (año 1917) y realizada por Alfonso.
- Madrid Río y Casa de Campo. Postal de Castañeira y Álvarez (años 1911-17).

viernes, 15 de noviembre de 2013

Una buena noticia: adiós al 'minivaticano'

Hacía mucho tiempo que no se producían noticias tan buenas como ésta. El proyecto conocido como minivaticano, que contemplaba la construcción por parte de la Iglesia de un macrocomplejo a espaldas de San Francisco el Grande y del Seminario Conciliar, ha sido tumbado de forma definitiva.


Maqueta del proyecto.

El Tribunal Supremo ha anulado el Plan Parcial de Reforma Interior de la Cornisa del río Manzanares, que el consistorio redactó a medida de los intereses eclesiásticos, después de desestimar el recurso presentado por el Ayuntamiento y el Arzobispado de Madrid contra una sentencia anterior del Tribunal Superior de Justicia.

De haberse realizado, el minivaticano se habría llevado por delante la panorámica que mejor identifica a Madrid, la de su cornisa occidental, que inmortalizara Goya en La pradera de San Isidro. Por no hablar de los numerosos y valiosos restos arqueológicos que yacen bajo el parque, no suficientemente estudiados, entre ellos el tramo más largo que se conserva de la Cerca de Felipe IV.

Recordemos que esta zona contó con un jardín renacentista, el más antiguo de la capital junto con el de la Casa de Campo, y que aquí estuvo el Palacio de los Duques de Osuna, que tuvo unos magníficos jardines paisajistas, en la línea de El Capricho.


Francisco de Goya. 'La pradera de San Isidro'  (1788).

Detrás de este final feliz se esconde una dura batalla, que, al más puro estilo de David contra Goliat, tiene como héroes a ciudadanos anónimos. Constituidos en la Asociación de Amigos de la Cornisa-Vistillas, han luchado contra viento y marea para impedir que el proyecto avanzara. Nos han regalado su esfuerzo, su tiempo y su dinero para que la ciudad pueda seguir disfrutando de su célebre panorámica.

Según denuncia la propia asociación, "nos hemos tenido que defender de nuestra administración, quien actuaba en contra de sus propias leyes como refleja la sentencia. Nos hemos tenido que defender de un gobierno que actúa como una empresa, operando en función de intereses privados, absolutamente espurios, y en contra de los ciudadanos que en tantos casos similares se ven impotentes y desprotegidos".

Para quitarse el sombrero. Muchas gracias, de todo corazón.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Madrid, Ciudadanía y Patrimonio organiza las jornadas 'Patrimonio en alerta roja'

La próxima semana se celebrarán las jornadas Patrimonio en alerta roja, organizadas por la asociación Madrid, Ciudadanía y Patrimonio, dedicada a la defensa de nuestro patrimonio histórico, artístico, social, cultural y natural.

En un año marcado por la falta de conservación e, incluso, el derribo de inmuebles históricos, cambios en la protección de los edificios a medida de intereses particulares o la aprobación de un nuevo marco legal tan discutible como amenazante, solo esperamos que estas jornadas sean un éxito y que logren su objetivo de sensibilizar a los madrileños.


Derribo del Cuartel de Muñoz Grandes, en Campamento, en diciembre de 2012. Foto de Jesús Rodríguez.

El programa completo se encuentra disponible en la página de Madrid, Ciudadanía y Patrimonio. Entre las numerosas actividades previstas, nos permitimos destacar la mesa redonda del miércoles 13 de noviembre, sobre la Ley de Patrimonio Histórico que la Comunidad de Madrid aprobó el pasado junio y que se encuentra recurrida ante el Tribunal Constitucional. Tendrá lugar en el Ateneo de Madrid, en la Calle del Prado, a las 19:00 hs.

La Casa de Campo será la protagonista el jueves 14 de noviembre. Primero, con un recorrido guiado que comenzará a las 12:00 hs. en la Glorieta de San Vicente; y posteriormente, con un debate sobre las amenazas que acechan a esta zona forestal, en el que también se abordará la anunciada privatización de parques y jardines (a las 16:00 hs., en la Escuela de Hostelería de la Puerta del Ángel).

Para el sábado 16 de noviembre hay organizado un "Recorrido peatonal crítico" por distintos puntos de la capital, que arrancará a las 11:30 hs. de la Glorieta de Rubén Darío. Enclaves como el Frontón Beti-Jai, el Palacio de Ustáriz, el Palacio de la Música o la Casa de la Duquesa de Sueca, entre otros, serán objeto de una especial atención.

Desde aquí queremos felicitar a la asociación Madrid, Ciudadanía y Patrimonio por esta iniciativa y por toda su labor en defensa de nuestro patrimonio, que nos marca la referencia a seguir a todos los que amamos esta ciudad.

lunes, 28 de octubre de 2013

El Panteón Guirao

Coincidiendo con las próximas festividades de Todos los Santos y de Todos los Difuntos, nos dirigimos al Cementerio de San Isidro, donde se encuentra el Panteón Guirao, también conocido como Panteón de Luisa Sancho Mota, levantado en estilo modernista.



El mausoleo fue mandado construir por el abogado, político y fotógrafo Luis Federico Guirao (1848-1941), como lugar de enterramiento de su esposa, Luisa Sancho Mota, fallecida el 8 de julio de 1907. En 1908 se hizo el encargo y en 1911 fue terminado.

Se trata de un trabajo póstumo del escultor tarraconense Agustín Querol Subirats (1860-1909), a quien los madrileños debemos obras tan relevantes como La Gloria y los Pegasos, el frontón de la Biblioteca Nacional o el Monumento funerario de Cánovas del Castillo.

Querol contó con la colaboración del arquitecto Ignacio de Aldama Elorz, autor de la cripta, y de Francisco Torras Codina, cuyo taller se responsabilizó de los trabajos de forja, consistentes en una puerta de hierro y una verja, tristemente desaparecida, con la que se rodeaba el recinto.



Pese a su desconocimiento, estamos ante una pieza fundamental dentro del modernismo español, que, según el investigador Óscar da Rocha, es "comparable con cualquiera otra de similares características realizada en Europa por aquellos años".

El conjunto está integrado por un doble basamento, sobre el que descansa un sarcófago. La horizontalidad de este planteamiento queda rota en la cabecera, gracias a una cruz de grandes dimensiones y a los cipreses centenarios que custodian el recinto, que parecen formar parte del proyecto escultórico.



Alrededor de la cruz se distribuyen catorce figuras, que llevan a cabo una escenografía de desbordante dinamismo y plasticidad. Las estatuas quedan amalgamadas dentro de la misma masa pétrea, al compás de un imparable movimiento ascendente, que les envuelve sin posibilidad de escapatoria.

Su ritmo agitado parece poner el acento en lo fugaz y efímero de la vida. Esta concepción contrasta con el hieratismo y la solemnidad que tradicionalmente han acompañado al arte funerario, como símbolos de la paz y descanso eternos.



Uno de los grupos escultóricos más importantes se encuentra a los pies de la cruz. En esta parte puede verse un ángel con las alas desplegadas, dando consuelo a un hombre, a una mujer con su hijo y a una mujer postrada de rodillas.

También hay representaciones alegóricas de las virtudes que Luisa Sancho intentó practicar en vida. La Caridad, el Perdón, la Compasión o la Limosna aparecen en los niveles inferiores del monumento, mezcladas con seres terrenales.



Con respecto a la cripta, está situada bajo el basamento. Es de planta circular y se cubre con una bóveda semiesférica. Su acceso se realiza mediante una hermosa puerta de hierro, forjada con motivos vegetales silvestres, tales como cardos, que se van entrelazando, al más puro estilo modernista.



El sentido escenográfico de la composición queda remarcado por una ubicación privilegiada, al final del eje central del Patio de la Concepción (uno de los sectores en los que se divide el Cementerio de San Isidro), a modo de hito arquitectónico.

Lamentablemente, el Panteón Guirao fue labrado en caliza, un material muy endeble que ha acelerado el deterioro de la piedra y que ha provocado el desprendimiento de numerosos trozos.

lunes, 22 de julio de 2013

Una noticia triste y otra para reflexionar

Juan Luis García, seguidor de este blog, nos ha hecho llegar una triste noticia. El grupo escultórico 'Los atletas', al que dedicamos un artículo hace casi dos años, fue destruido la semana pasada, entendemos que accidentalmente, mientras se realizaban unas obras en una edificación próxima.


Octubre de 2011.

Este conjunto fue ejecutado en 1946 por el artista navarro Fructuoso Orduna (1893-1973), en arenisca blanca. Está integrado por seis figuras, representativas de otras tantas disciplinas deportivas, que, pese a que fueron concebidas de manera independiente, fueron colocadas en grupo, a las puertas del Instituto Ramiro de Maeztu.

En realidad, las estatuas destruidas han sido cuatro. Nuestro informante nos ha comentado que fue testigo de cómo se llevaron los restos en carretillas. Desconocemos qué harán con ellos, pero mantenemos la confianza de que procederán a su restauración. Una tarea que presumimos bastante compleja, por lo endeble del material utilizado en la construcción.

El lugar donde estaba el monumento ha sido protegido con una malla verde. Mirando a través de la misma hemos podido confirmar que, en efecto, se mantienen dos figuras íntegras, mientras que de las otras cuatro no quedan más que algunos fragmentos, por lo general, partes seccionadas de las extremidades inferiores.


Julio de 2013.

La otra noticia la conocimos el martes 16 de julio por la prensa. El cuadro La Virgen con el Niño en un trono, obra maestra de Pedro Berruguete (h. 1445-1503) y propiedad del Ayuntamiento de Madrid, va a ser cedido al Museo del Prado, donde se expondrá junto con otros trabajos del pintor palentino.

A cambio, la pinacoteca pondrá a disposición del consistorio varias pinturas pertenecientes a sus fondos, que está relacionadas directamente con la ciudad. Entre ellas se encuentran diferentes paisajes urbanos y escenas costumbristas de José del Castillo, Ramón Bayeu o Ginés de Aguirre, además de retratos de figuras de la realeza.

La tabla La Virgen con el Niño en un trono fue encargada por Beatriz Galindo (1465-1534) para la capilla del Hospital de la Latina, una de las instituciones que la célebre humanista fundó en Madrid. Aquí permaneció hasta la demolición del edificio en 1906.

Después de deambular por distintos lugares, el cuadro pasó al Museo de Historia, hasta que, en el año 2012, fue trasladado al Museo de San Isidro, junto con los sepulcros renacentistas que Beatriz Galindo ordenó construir para ella y su marido, Francisco Ramírez, igualmente para la citada capilla.


La noticia nos ha pillado por sorpresa y divide nuestra opinión. Una obra tan magnífica como ésta merece, sin duda alguna, alojarse en El Prado, donde están los más grandes.

Pero, por otro lado, nos da muchísima pena que no se exponga en un museo de titularidad municipal, sobre todo considerando que, en su última ubicación, el cuadro se encontraba contextualizado históricamente, al lado de otras piezas que también proceden del Hospital de la Latina.

Nos da pena también porque esta cesión es contraria a nuestro sueño de poder reunir, bajo un mismo techo, las obras de arte medieval y renacentista de origen madrileño que ahora mismo están desperdigadas en distintas dependencias municipales, museos nacionales o entidades religiosas. No son muchas, pero, si se lograran aglutinar en un mismo museo, la colección sorprendería a más de uno. En fin, era solo un sueño.

Solamente esperamos que el paso dado por el Ayuntamiento responda realmente a una verdadera política museográfica y no sea un nuevo remiendo en la cadena de despropósitos que acumulan los espacios culturales que dependen de su gestión, con museos desaparecidos, como el de la Ciudad, o sumidos en un largo proceso de reforma, como el de Historia, o con buena parte de la colección sin exponer, como el de San Isidro. 

Por no hablar de otros recintos, que se encuentran completamente desaprovechados (Conde Duque, Palacio de Cañete, CentroCentro...) o cerrados a cal y canto, sin proyecto alguno, como ocurre con la Casa de la Villa.

viernes, 5 de abril de 2013

Otro edificio histórico demolido

El pasado 16 de marzo se procedió al derribo del inmueble situado en el número 18 de la Calle Embajadores, una vieja casona del siglo XVIII, cuyo rasgo más singular era el escudo nobiliario que adornaba su acceso principal.


Fuente: 'Historia y presente' (Juan)

El edificio estaba abandonado desde hace varios años, con los muros de carga atirantados mediante refuerzos estructurales de acero y con los vanos apuntalados y tapiados.

Curiosamente la finca era de titularidad municipal. El Ayuntamiento de Madrid se hizo con ella en 2004, tras la apertura de un expediente de expropiación, por el lamentable estado de conservación en el que se encontraba.


Fuente: Historia y genealogía (Paloma Torrijos).

Pero, en todo este tiempo, el consistorio ha mostrado la misma apatía e indiferencia que los antiguos propietarios a la hora de rehabilitarla. Al final, el nivel de deterioro ha sido tal que la única salida posible ha sido la demolición.

El Ayuntamiento de Madrid ha anunciado que planea levantar un edificio de nueva planta, cuando disponga de los fondos necesarios, para usos administrativos, sociales o culturales. 

Solo cabe esperar que lo que construya no desentone con el entorno y que esté a la altura de la espléndida fachada barroca de la Iglesia de San Cayetano, que está justo enfrente.


Y, ya que nos ponemos estrictos, que no se olviden de volver a colocar el escudo heráldico de la entrada. No vaya a ocurrir lo mismo que con la Casa de Iván de Vargas, a la que le desaparecieron los blasones de su portada, tras ser reconstruida.

Aún seguimos esperando explicaciones por parte del Ayuntamiento sobre el paradero de ese escudo de armas, patrimonio de todos los madrileños.

lunes, 18 de marzo de 2013

El Palacio de la Música (2): descripción



Una vez vistos sus aspectos históricos, regresamos al Palacio de la Música para analizar su espléndida arquitectura, que ahora se ve amenazada, sobre todo en su interior, por un cambio legal que permitirá que el edificio deje de tener un uso cultural y se convierta en una tienda.

Secundino Zuazo Ugalde, a quien los madrileños debemos obras tan notables como la Casa de los Flores y los Nuevos Ministerios, fue el autor del proyecto. Resulta curioso cómo este arquitecto, uno de los principales abanderados del racionalismo en España, empleó en el Palacio de la Música un lenguaje historicista, aunque debe tenerse en cuenta que éste fue uno de los primeros trabajos de su carrera.



Incluso se planteó utilizar modelos neobarrocos de inspiración sevillana, que finalmente rechazó para el exterior, aunque no plenamente, como puede comprobarse en las ventanas con orejeras que dan a la Gran Vía. No es caso del interior, donde el citado estilo está presente en todo momento.

Para la fachada principal optó por una solución de aire clasicista, en la que son reconocibles tres plantas bien diferenciadas y siete calles de recorrido vertical, con alternancia de superficies macizas y los vanos.

La planta inferior se configura alrededor de tres huecos (dos entradas practicables y una fingida), que se custodian con pilastras y entablamentos. Están separados por cuatro machones almohadillados, donde aparecen hornacinas, de las cuales únicamente las dos laterales portan ornatos, en concreto, jarrones pétreos. En el momento actual, esta planta se encuentra oculta bajo diferentes paneles de protección.

En la planta intermedia, el elemento más distintivo son los tres paños de ladrillo que se enmarcan con molduras. En su interior se abren ventanas con vidrieras, de estilo neobarroco, engalanadas con pequeños grupos escultóricos de tema mitológico. Tres grandes óculos las rematan.



En referencia a la planta superior, está conformada por un corredor de orden jónico, donde se combinan columnas simples y pareadas. Una balaustrada adornada con jarrones embellece su parte baja, mientras que, en la coronación, se dispone un entablamento sobre el cual se desliza otra balaustrada, en la que sobresalen pedestales con pináculos piramidales.

El edificio juega con el bicromatismo. En lo que respecta a la fachada principal, los colores grises se emplean en los lados y en las plantas extremas, mientras que el rojo domina la parte central. El efecto final es el de una fachada enmarcada. 

El Palacio de la Música abrió sus puertas en noviembre de 1926 con un aforo de 1.782 espectadores, distribuidos en un patio de butacas de planta rectangular, sobre el que cuelgan dos anfiteatros y varios palcos laterales. Fue en su momento una de las salas más grandes de Europa.


A diferencia del sobrio exterior, el interior está decorado profusamente, siguiendo patrones procedentes del barroco sevillano, aunque también es visible la influencia art decó.

Todas las dependencias destacan por su suntuosidad, incluso las que tienen una mera funcionalidad de tránsito. Es el caso del vestíbulo, adornado con escayolas pintadas en oro y revestido con mármoles en los zócalos y en los suelos, del denominado Salón de Descanso o de las escaleras que conducen a los entresuelos, en cuyos sofitos hay instaladas molduras doradas.



Lógicamene, la máxima ornamentación se reserva para el patio de butacas y, más en concreto, para el escenario, si bien debe tenerse en cuenta que ésta es la parte que más modificaciones ha sufrido a lo largo del tiempo.

El escenario fue concebido como un ábside semicircular, con cubierta de bóveda de medio punto y tres huecos internos, custodiados por columnas jónicas de mármol. En un primer momento, estuvo flanqueado, a ambos lados, por dos impresionantes órganos, pero, tras el incendio de 1932, éstos fueron reemplazados por dos cadenas de candilejas.



Especial mención merece la bóveda de coronación del patio de butacas, proyectada para distribuir la luz indirectamente por medio de lámparas circundantes y, al mismo tiempo, optimizar la acústica de los dos órganos.

Sin olvidar otros elementos ornamentales como las telas, los forjados, o los ricos artesonados de los anfiteatros, que añaden a su soberbia factura una sugerente iluminación, a base de luces ocultas entre las piezas de ebanistería.


Fotografías

Las fotografías en blanco y negro y en sepia pertenecen al Ayuntamiento de Madrid y fueron realizadas en diferentes épocas (años treinta y años cincuenta del siglo XX). La de color es de autoría propia y fue captada el 9 de marzo de 2013.

lunes, 11 de marzo de 2013

El Palacio de la Música (1): historia

Dirigimos nuestra mirada al Palacio de la Música, cuando todo parece indicar que va a ser reconvertido en una tienda de moda, en lo que, desde nuestro punto de vista, constituye un nuevo atentado contra el patrimonio histórico, artístico y cultural de los madrileños.



El Palacio de la Música fue construido entre 1924 y 1926 en el segundo tramo de la Gran Vía, muy cerca de la Plaza del Callao. Su promotora, la Sociedad Anónima General de Espectáculos, lo concibió como una gran sala de entretenimiento, que sirviese tanto para conciertos como para exhibiciones cinematográficas. Se llamó en un primer momento Sala Olimpia y, más tarde, Cine SAGE.

El proyecto recayó sobre el arquitecto vasco Secundino Zuazo Ugalde (1887-1971), quien, debido a este doble uso, desestimó la clásica planta de herradura rodeada de palcos para adoptar el modelo imperante en Estados Unidos: un enorme patio de butacas dispuesto en filas paralelas y uno o más anfiteatros enfrentados al escenario, con un gran Sala de Descanso y un bar mirando a la calle.

Zuazo también diseñó un ábside semicircular detrás del escenario, reservado para la orquesta, al tiempo que incorporó una sala de fiestas en el sótano, dotada con una espectacular pista de baile circular, y un cine al aire libre sobre la cubierta, que se utilizaría en verano.


Desplome de la cubierta (1925).

Esta última instalación pudo ser la causante del derrumbamiento que se produjo el 4 de diciembre de 1925, cuando apenas quedaban once días para la apertura del complejo. La cubierta se desplomó, provocando la muerte de una mujer, que vivía en una casa vecina.

En enero de 1926 se iniciaron los trabajos de reconstrucción (eso sí, con la eliminación del cine de verano), que se prolongaron once meses. El 14 de noviembre tuvo lugar el acto inaugural con la proyección de la película muda La Venus americana, si bien en 1929 la sala se convertiría en una de las pioneras del cine sonoro en España.

El escenario, tras el incendio de 1932.

En noviembre de 1932 un incendio destruyó el ábside del escenario, además de provocar numerosos daños. Durante la rehabilitación, se tomó la decisión de dedicar la sala únicamente a usos cinematográficos, lo que supuso la desaparición de todos los elementos destinados a la celebración de conciertos. 

Así, los dos soberbios órganos que enmarcaban el escenario a ambos lados fueron sustituidos por dos cadenas de candilejas en forma de venera, no menos espectaculares. Al mismo tiempo, se sacrificó parte de la ornamentación neobarroca para reformar la cabina de proyecciones.


Entre 1942 y 1952 el Palacio de la Música recuperó su actividad musical, como sede de la Orquesta Nacional de España, pero sin abandonar las exhibiciones cinematográficas. 

En 1957 el propio Secundino Zuazo añadió una nueva planta sobre la cubierta, para ser utilizada como oficinas y talleres. Y en 1983 el arquitecto Enrique López Izquierdo Camino dividió la sala en multicines, con resultados no muy afortunados.

Tras su cierre definitivo como cine, en 2009 la Fundación Caja Madrid adquirió el edificio para transformarlo en auditorio. La Dirección General de Patrimonio Histórico dio su visto bueno, con la condición de mantener su uso cultural originario.



El proyecto de acondicionamiento fue encargado al arquitecto José Luis Rodríguez Noriega, quien dirigió sus esfuerzos a recuperar el aspecto original de la sala, aunque con lógicas modificaciones, necesarias para adaptar el recinto a la exigencias actuales, como ciertos cambios en la concha del escenario.

En 2012, con el 80% de los trabajos acabados, la titularidad del inmueble pasó a Bankia, que, hace apenas unas semanas, ha proclamado su intención de venderlo con fines comerciales. Algo que, con la ley en la mano, no es posible, al estar consagrado el edificio única y exclusivamente a usos culturales.

Concretamente, el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid (PGOUM) le aplica un nivel de protección integral, que supone el mantenimiento del uso al estar situado en el Área Cultural Preferente de Gran Vía.



Hasta ahí todo bien. El problema llega cuando el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, máximos responsables de conservar el patrimonio de la ciudad y de hacer cumplir la ley, no sólo han anunciado que van a cambiar el uso cultural del Palacio de la Música por un uso comercial, sino que también van a flexibilizar las normativas sobre protección de edificios históricos.

Si nadie lo remedia, el Palacio de la Música será en breve una tienda de moda, probablemente de la marca Mango. Los madrileños habremos perdido una sala de conciertos casi terminada, cuya recuperación ha costado varios millones de euros, y se habrá puesto en peligro una magnífica arquitectura, patrimonio de toda la ciudad.


Fotografías

La primera imagen es de autoría propia. Las restantes fotografías a color pertenecen al Ayuntamiento de Madrid y fueron realizadas antes de la última reforma acometida en el edificio (a partir de 2009), destinada a reconvertirlo en sala de conciertos. Las fotos en blanco y negro fueron publicadas por las revistas Mundo gráfico en 1925 (derrumbamiento) y Nuevo Mundo en 1932 (incendio). 

lunes, 21 de mayo de 2012

El Dolmen de Dalí

El llamado Dolmen de Dalí se encuentra en el extremo oriental de la Avenida de Felipe II, en su intersección con la Calle de Antonia Mercé, junto al Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid.



Fue inaugurado en julio de 1986, a partir de una iniciativa del alcalde Enrique Tierno Galván (1918-86), quien, tras mantener una conversación con Salvador Dalí (1904-89), hizo posible que Madrid sea el único lugar del mundo que tenga un monumento urbano concebido directamente por el pintor.

El diseño daliniano gira sobre Isaac Newton (1643-1727), al que se representa por medio de una estatua de casi tres metros y medio de altura, que descansa sobre un cubo de granito negro. En las caras verticales del pedestal aparecen grabadas, de manera unitaria, las letras que conforman el nombre de Gala (1894-1982), quien fuera compañera y musa del artista.

Se trata de una réplica de una obra existente en el Museo de Figueras, que, a su vez, está sacada del cuadro Fosfeno de Laporte, que Salvador Dalí hizo en el año 1932 como homenaje a otro científico, Gianbattista della Porta (1535-1615).



La escultura está hecha en bronce y consiste en un humanoide, que, en clave surrealista, sostiene un péndulo esférico, en clara alusión a las leyes gravitatorias descubiertas por Newton. En su tronco se abre una cavidad, donde hay colocada otra otra bola, que, como si fuera un corazón, parece hacer referencia a la conexión del hombre con las fuerzas físicas.



A sus espaldas, se eleva un dolmen de catorce metros de alto, que Dalí ideó en forma de trípode, con los soportes convergiendo hacia la parte superior, simbolizando los primeros intentos de la humanidad para desafiar la gravedad.

Esta configuración fue cambiada durante los trabajos de ejecución, desarrollados por el arquitecto Alfonso Güemes y el ingeniero Jesús Jiménez Cañas, adoptándose una disposición vertical de las tres patas.



Además del dolmen y de la escultura, Dalí diseñó un tercer elemento, actualmente desaparecido, consistente en un pavimento radial que, partiendo del dolmen, se extendía a modo de estrella por todo el suelo del recinto circundante, conformándose un espacio conocido como Plaza de Dalí.

En 2005 el Ayuntamiento de Madrid promovió la reforma de la Avenida de Felipe II. El proyecto, firmado por el arquitecto Francisco Mangado Beloqui, contemplaba desplazar el monumento de sitio y separar el dolmen de la escultura.

El plan provocó un fuerte revuelo social y dio lugar a un movimiento asociativo muy activo, que evitó que esto se llevara a cabo, aunque no logró impedir que la pavimentación original fuera destruida y sustituida por otra menos marcada.